jueves, 3 de agosto de 2017

Cuando se me empañaron las gafas

Escribí hace tiempo que debía ser bonito poder compartir momentos desgarradores con otra persona. No es bonito tener que sufrirlos pero lo irremediable no tiene sentido obviarlo.

Llegué a esa conclusión en unas semanas negras plagadas de tanatorios y funerales. Plagadas impotencia mezclada con unas gotas de desesperación, de amargas lágrimas que no encontraban consuelo.

No digo que un día te levantes y el cielo ya no esté nublado.
No digo que de la noche a la mañana las cicatrices se curarán como si no tuvieran cientos de historias que contar.
Solo digo que quien te agarra bien fuerte la mano cuando más lo necesitas, quien te sostiene cuando te flaquean las piernas, es quien lo merece todo.


Gracias por sostenerme.


Un punto de vista diferente de una realidad compartida por tantos y oculta por vergüenza, desesperación o dolor a la que tanta gente sobrevive y tan pocos hablan de ella.


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SEGUIMOS SOÑANDO.

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