viernes, 21 de julio de 2017

This night

Conocí una vez a una chica que me contó una historia diferente, de las que a mí me gustan, de las que no tienen un final feliz.

Conmigo no van los felices y sin saberlo completó una hazaña nada desdeñable. Hace mucho que poco me sorprende, que poco me ilusiona, que poco remueve hasta el fondo mis entrañas, que poco me conmueve.

Parece que si una historia no tiene un final feliz no tiene derecho a inspirar a los demás y mucho menos una película o un libro. Así es, llega un momento en el que te das cuenta de que no absolutamente todo ha de ser como lo dicta la corriente, tanto es así que algunas de esas que se salvan son de las corrientes antinaturales más bonitas que existen.

Esa chica me contó una, me la mostró. Hizo que fuera nuestra por un momento. Fue nuestra por un momento.



SEGUIMOS SOÑANDO.

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