domingo, 30 de julio de 2017

Misterio (I)

Hoy no quiero existir.
Hoy quiero ser pero sin futuro.
Hoy la cara de la moneda, desaparece, del mal uso que se le dio al lanzarla demasiadas veces al aire.

Moneda que al lanzarla nunca llega a su objetivo.
Moneda que siempre cae.
Que se araña.
Que se destroza.
Que, paulatinamente, deja de tener uso y sentido alguno.
Que no quiere sostener ni ser sostenida.
Que está raída por estar siempre en la cartera equivocada; en manos de la persona errónea.

Error del suspiro.
Acierto del pasado.

Pocos fallos de vistas al futuro. 
Demasiadas caras conocidas del ayer.

No te quieren conocer.
Realmente, no me digas nunca, no me digas siempre, no me digas quizás.
Pero no me dejes de decir que el poema al viento huye constantemente de su autor.
Déjale vivir. Déjale ser libre.
Déjale decidir.

No me digas ven, porque si me dices ven lo dejo todo. 
Y joder si lo dejo.
Que por dejarme, me dejo hasta a mí.

Nublados en cuerpos extraños.
Atardeceres en miradas sostenidas por melodías nostálgicas.
Deja de mirarme, deja de sentirme, déjame ser oscuridad en días de tinieblas.

Soy yo pidiendo a gritos un sostenme por última vez, esta soy yo, pidiendo a gritos un suéltame y no te haré más daño aun.

Esta soy yo, suplicando a destiempo, un no me dejes caer a mi propio abismo, a mi propia ceguera.

Solo déjame caer en ti.




¿Te ha gustado? 
No la he escrito yo, ¿quieres saber quién? 


SEGUIMOS SOÑANDO.

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