domingo, 20 de agosto de 2017

Con sabor a poco

Crónica de una victoria con sabor a poco.

Llevo dos días con una idea en la cabeza que se ha empeñado en no salir. La idea de porqué siempre es necesario en mi vida comparar; desde lo más pequeño a lo más grande, de lo más insignificante a lo más importante no hay hueco en blanco en el que un éxito no se vea eclipsado parcial o totalmente por otro más grande.

Y no tiene porqué ser uno más grande, para nada. De hecho, llevo casi un año esperando este tercer domingo de agosto. Tanto es así que en la recta final de la semana dispuse cinco escollos que superar para llegar a ello; ya van cuatro, todos superados con un éxito supremo, y solo sigo pensando en el mañana.

Dichoso quien hubiera podido disfrutar de cada uno de esos cuatro momentazos, dos de ellos han sido de esos que tampoco se viven más de una o dos veces al año, y pensar en el de mañana como colofón final a una semana de lujo. Quizás el colofón era hoy y me he empeñado en no verlo.

Eso sería el ojalá soñado. Sea como sea mañana, ocurra lo que ocurra, si comprendiera lo que te estoy contando, daría igual el resultado.
Aunque sin lugar a dudas, ahora mismo mismo solo pienso en el resultado.

Es por eso que haber ganado hoy un muy reñido campeonato de fútbol me sabe a poco. Y es culpa mía.



SEGUIMOS SOÑANDO.

sábado, 19 de agosto de 2017

Escollos

Son cinco los escollos que ayer me quedaban para poder enfrentarme a mi gran enemigo el domingo: yo mismo.

Cuántas canciones hablan de mirarse al espejo, mejorar, superarse... Como la mayoría de las cosas, me he dado cuenta de porqué lo decían. Todo puede convertirse en una lucha contra uno mismo, tanto en el buen sentido de la palabra como en el malo.
Sin embargo, no creo que sea malo querer luchar contra el "yo" de ayer; contra sus logros, para mejorarlos, contra sus miedos, para extinguirlos...

Da para mucho, para demasiado quizás.


Mañana (crónica) más.



SEGUIMOS SOÑANDO.

viernes, 18 de agosto de 2017

Y será otro más

Escribo estas palabras desde el respeto, desolado no por el atentando en sí, no por el acto de reivindicación islámico que ha acontecido en Barcelona esta tarde, sino por no comprender, una vez más, hasta dónde es capaz de llegar el ser humano. Para mal.

Dicen que ojos que no ven, corazón que no siente. ¿Por qué entonces no hubo desolación con los atentados de Londres o de París? Sí que la hubo, aunque desde la lejanía. Hay diferentes formas de no sentir lo que no se ve, y cuanto más cerca esté aunque no lo veas, más duele.

Es injusto.
Injusto que mucha gente se quede hoy con la cifra, que refresquen los diarios online para ver si ha crecido el número de víctimas mortales.
Injusto porque algunos aprovecharán esto para reivindicar su ideología.
Injusto porque otros aprovecharán para venderte su moto.


Me gusta pensar en lo que pocos piensan, me gusta ir más allá. Me gusta pensar que nadie está libre de pecado. Me gusta pensar que hay veces que es necesario estrellarse contra la pared para aprender. Y me gusta pensar que hasta de los peores acontecimientos se puede aprender algo.


Aprendamos, tal vez, que no tiene que pasar algo así para que estemos unidos.
Aprendamos, tal vez, que esto seguirá ocurriendo mientras nosotros no cambiemos, no ellos.




SEGUIMOS SOÑANDO.



Nota: Adjunto una imagen de los comentarios realizados en la noticia del ABC que habla de un conductor muerto al saltarse un control policial hoy en Barcelona tras el atentado. Afirman y reafirman desde el periódico que nada ha tenido que ver con el atentado. Pese a ello, estos son los comentarios:



http://www.abc.es/espana/catalunya/abci-muere-huido-salto-control-policial-diagonal-201708172111_noticia.html