domingo, 22 de octubre de 2017

Tú (II)

No son las canciones, es a lo que te recuerdan;
No son las fotografías, es de lo que su recuerdo te impregna;
No son tus miradas, es la manera en que consigues que en ellas me pierda;
No es lo más bonito que han hecho por mí, pero sí lo que más me ha llegado.

Tú haces que todo cobre sentido y a mi vida le das significado,
y en cuanto me di cuenta me entusiasmé porque no te merezco, 
Contigo muchas veces he soñado; algunas imaginaba que venías y me rescatabas, que convertías las lágrimas en alegrías y me quedaba pasmado, mirándote, dándome cuenta de la suerte que tengo por tenerte a mi lado.

Que sólo sonrío cuando te recuerdo,
que no me avergüenzo de admitir que te pienso,
que veo un paisaje precioso e imagino la bonita foto que harían en él tus ojos,
que la gente habla del amor pero no te conocen,
que si lo hicieran se darían cuenta de que llamarlo amor es poco,
que toda tú eres perfecta, que te tienen envidia por ser como eres, de lo que eres capaz, de todo.

Que ninguna zorra te llega a la suela del zapato,
que si alguna se acerca, es sencillo, le digo que tengo lo mejor a mí lado, y que por ti mato,
que se vaya por donde ha venido
porque jamás dejaré a quien tengo y a quien amo.



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Super héroe

Tío duro.
El alcohol se cruza en su vida. Hace cosas buenas. Pero no es buena gente. La gente le odia. Tiene sus propias leyes. Se siente sólo. Hace cosas por los demás. Lo hace para no sentirse despreciable. La gente le desprecia.

El destino se cruza en su vida. Él le hace a un favor a un desconocido. Le llueve buena suerte por ello. El desconocido pasa a ser su único amigo. No sólo eso, le ayuda desinteresadamente. No lo hace porque se sienta obligado. Lo hace porque es buena persona. Pretende contagiar su bondad. Ante las disyuntivas, no se rinde. Poco a poco hay mejoría.

El amor se cruza en su vida. Un irremediable deseo le guía a la mujer del ya no tan desconocido. La mujer resulta ser como él. Le descubre que no es despreciable. Le descubre que tampoco es malo. Le descubre que solo ha tenido mala suerte.

Cambia el tiempo. Llueve mala suerte. Sus actos le devuelven a la realidad. La venganza de otros le llevan a un apuro. Su amor se ve afectado. Su salud se ve afectada. Sus valores se sienten afectados.
La bondad que se cruzó en su vida, ahora florece. Recupera su mejor versión. Vuelve a ser la buena persona que era. Hace cosas buenas. Le gusta a la gente. Es buena persona. Le quieren por lo que es, no por lo que hace. Le quieren.
              
                                                     Hck. Fan.



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sábado, 21 de octubre de 2017

¿Medio vacío o medio lleno?

Cuando tienes un vaso frente a ti hay dos opciones, verlo medio vacío o medio lleno.
A menudo, verlo de una manera o de otra va directamente ligado a cómo veas el resto de cosas.
No debería ser así porque una sucesión de malas rachas no significa que por siempre vayan a continuar, pero cuando sufres en tus propias carnes los duros golpes y pruebas el sabor de la desesperación, todo se ve desde un punto de vista diferente.


No obstante, hay ocasiones en las que llegan rachas buenas. Objetivamente hablando, son rachas buenas y al principio lo lógico es dudar de su veracidad e incluso resulta natural buscarle algún fallo porque aquí no sirve este refrán de 'a caballo regalado no le mires el diente'. Necesitas pruebas que lo corroboren, por aquello de no ilusionarse precipitadamente.

Pero no, no hay sólo dos opciones de cara al vaso; existe una tercera, una tercera que es la escapatoria de muchos y el milagro que no llega de otros.
Y no llega porque no es una opción que se presente, hay que ir tras ella, hay que luchar por ella, hay que ganársela. 
Esa opción consiste en no mirar al vaso; dejar de pensar en la cantidad que lleva dentro y vivir la vida sin pensar en teorías absurdas que sólo sirven para amargarse por dentro y dudar de si lo que se está haciendo es lo correcto.
Olvídalo, rompe los esquemas y sal a disfrutar de la vida porque terminas dedicando tus insomnios a problemas que no merecen la pena, y cuando lleguen las cosas que sí la merezcan, tendrás sueño.


SEGUIMOS SOÑANDO.